La relación de amor-incomodidad que mantengo con este lugar y conmigo mismo para variar me hace sentarme a escribir. A ordenar mis pensamientos. Acabo de ver una obra magnífica, creativa, con actores apasionados, de las que vale la pena ver siempre una vez más. Acabo de ser usado, literalmente, por una "amiga". El teatro y la energía que hizo correr por mis venas, las ganas de no estar sentado en el área común pero todos mis amigos están durmiendo. Las ganas de no estar en frente de la fiesta de te de media noche de los europeos, la mayoría de quienes provocan sensaciones contrariadas dentro de mí.
El saber que me quedan 45 días acá en el colegio. Cuarenta y cinco! Para bien, porque vuelvo a mi casita, y para mal porque no vuelvo a ver a mucha de esta gente en mi vida.
La canción de la francesita que me gusta mucho y me emociona, el ver a alguien que me atrae entre el público de la obra.
Y justo ahí esta otra vez, esa relación de amor y odio. La noruega me invita a la fiesta de té. Voy y me retiro elegantemente luego de un rato? Si. Porque ese es mi lema desde hace ratito.
Voy, y me voy a dormir luego.
Un beso
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